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16.11.2017


Históricamente, uno de los puntos más delicados de la aplicación del régimen disciplinario por parte del empresario a hechos ocurridos fuera del centro de trabajo y la jornada laboral. Hasta ahora, el Alto Tribunal había sido contundente al afirmar que, más allá de las infracciones que por su propia naturaleza deben ocurrir fuera de la esfera de la prestación laboral –lugar y tiempo- no podía sancionarse a los trabajadores por sus conductas externas, quedando enmarcadas las mismas dentro de su esfera privada y personal.

No obstante, la sentencia del Tribunal Supremo de 20 de septiembre de 2017 cambia la tendencia mantenida hasta ahora, habilitando la aplicación del régimen sancionador a este tipo de conductas, siempre que se dé un elemento imprescindible: que el hecho ilícito mantenga una vinculación directa con la relación laboral.

El supuesto analizado en la sentencia se refiere a una trabajadora que prestaba servicios para una conocida cadena de supermercados, que fue despedida por haber robado productos de escaso valor económico fuera del horario de trabajo y en un centro de la misma empresa distinto a aquél donde prestaba sus servicios.

El despido, tanto en instancia como en suplicación fue declarado nulo –la trabajadora se encontraba en reducción de jornada por guarda legal-, y posteriormente recurrido en casación.

En primer lugar, la Sala deja claro que lo único que va a entrar a valorar es si la empresa, en este caso, puede sancionar a la trabajadora por la apropiación de bienes de su propiedad en otro establecimiento distinto al que tiene su puesto de trabajo, sin analizar la concreta calificación de los hechos, así como su adecuación a la doctrina gradualista en la aplicación del régimen disciplinario.

El deber de actuar conforme a las reglas de la buena fe impone a los trabajadores como uno de los deberes laborales básicos a los que deben ajustar su actuación es uno de los pilares sobre los que descansa la prestación laboral y de ahí que el legislador la configure como incumplimiento contractual que puede ser objeto de sanción disciplinaria por el empresario. No cabe duda que el trabajador debe cumplir escrupulosamente con ese deber en el lugar y horario de trabajo. Ahora bien, es igualmente indudable que esa obligación se mantiene, pero se relaja y flexibiliza, cuando no se encuentra en el lugar y horario de trabajo, sino que está en la esfera privada de su vida personal.

No obstante lo anterior, ello no quiere decir que durante el período en donde no se encuentra prestando sus servicios, el empleado disponga de libertad absoluta para realizar actuaciones que vayan en perjuicio de la empresa, y que de haberse producido en horario de trabajo serían objeto de sanción. Basta reparar en la facultad que tiene el empresario de sancionar determinadas actuaciones del trabajador fuera de su horario y lugar de trabajo –cuando está de IT o cuando incurre en competencia desleal-, y que dichas conductas tienen un elemento en común, como es que todas ellas están de alguna forma vinculadas a la relación laboral, en cuanto redundan, directa o indirectamente, en perjuicio de la empresa.

Por ello, entiende el Tribunal Supremo que el hecho de que un trabajador pueda incurrir en alguna actuación ilegal fuera de su jornada y lugar de trabajo debe quedar al margen de la potestad disciplinaria del empresario, cuando dicha actuación no tenga la menor vinculación con la actividad laboral y no cause perjuicio de ningún tipo a la empresa. Circunstancia que no se da en el supuesto de la sentencia, dado que la trabajadora se apropió de bienes de la empresa en un supermercado de la misma, causando con ello no solo un perjuicio económico directo a la empresa, sino además comprometiendo la situación personal de los trabajadores que prestan servicios en el establecimiento en que estaba hurtando productos, al ponerlos en el compromiso de verse obligados a enfrentarse a una compañera de su misma empresa. Además, la trabajadora empleó conocimientos adquiridos por su condición de trabajadora para la ejecución de los hechos, lo cual refuerza todavía más la vinculación del incumplimiento con la relación laboral.

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